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Ahorrar utilizando bien la nevera

Las prisas y el día a día hacen que sea complicado cambiar los hábitos en favor de un mayor ahorro energético y optimización del espacio en tu nevera. A veces, con sólo estar atentos a pequeños detalles, podemos ahorrar más de lo que imaginamos en nuestra factura de la luz.

La nevera quizá sea de los electrodomésticos que más consumen de casa, ¡Piensa que pasa todo el día encendida durante todos los días del año!


Un frigorífico consume más del 25% de la energía total del hogar, incluso hay hogares en los que es más del 50%.


El momento de la compra ya es crucial para llevarte a casa un aparato con el que poder ahorrar. Es la hora de elegir la nevera. Acudes a la tienda y te quedas parado delante de todas sin saber muy bien al final cuál será la mejor, Que no cunda el pánico, no es tan difícil como parece.

Te recomendamos elegir un modelo eficiente energéticamente. Todas las neveras llevan una etiqueta energética en la que aparece su consumo y la clase energética a la que pertenece el aparato. Una buena calificación sería a partir de A++ o A+++. Tienes que tener en cuenta que cuanto más eficiente es el electrodoméstico mayor es el ahorro.

Una buena opción sería elegir una nevera con tecnología inverter, ya que adapta la potencia a las necesidades de cada momento.

Otra cualidad imprescindible en tu nevera es que sea no frost. Hoy en día prácticamente todas las neveras de gama media y alta son No Frost, pero no está de más asegurarse. Esta tecnología evita que se cree hielo en la nevera, porque, aunque parezca lo contrario, el hielo no ayuda a enfriar y actúa como aislante, de manera que podría perderse más del 20% de energía por este motivo.

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Si aún tienes dudas, echa un vistazo a nuestra guía de compra para elegir el frigorífico que más se adapta a tus necesidades. Una vez superada la compra de tu nevera, existen multitud de cosas que puedes corregir en tu día a día para ahorrar en el consumo del aparato. ¡Ahí van algunos consejos!

¿Cómo colocar los alimentos en el refrigerador?

Este aspecto es más importante de lo que pensamos. Muchas veces intentamos meter tantas cosas en la nevera que al final parece que estemos jugando al Tetris intentando no dejar ningún hueco vacío, sea cual sea el alimento con tal de que encaje. ¡Error! Los alimentos no se deben colocar para rellenar huecos vacíos, cada alimento debe tener un lugar asignado.

Lo primero que debes saber es que no toda la nevera tiene la misma temperatura. La zona superior es la zona menos fría y es perfecta para conservar alimentos cocinados y sobras. Y en la parte baja, sobre el cajón para las verduras, se encuentra la zona más fría, ideal para colocar alimentos perecederos como el pescado. La zona menos fría es la puerta de la nevera, por ello es un lugar destinado a las salsas, botellas y mantequillas.

¿Y en los estantes centrales, ¿qué colocamos? Colocaremos los alimentos que incluyan el aviso de “una vez abierto conservar en el frigorífico”, los lácteos y los embutidos.

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No olvides los cajones para la verdura, con unas condiciones de frío y humedad muy concretas para este tipo de alimentos, puesto que una temperatura muy baja les perjudica. Mantienen la fruta y verdura en su punto correcto de frescura.

A parte de que favorecerá la conservación de los alimentos, utilizarás menos tiempo en la búsqueda de los mismos y así se escapará menos frío al abrir la puerta.

Y a la hora de optimizar el espacio, ten en cuenta que…

Al contrario que el congelador, que funciona más eficientemente cuando está lleno, la nevera no debe estar totalmente llena ya que es más eficiente su funcionamiento cuando hay algo de aire alrededor de los alimentos. Tampoco la dejes prácticamente vacía porque al abrir la puerta será más fácil que se escape el frío. Siempre hay que buscar un punto intermedio.

Evita que la comida toque la parte posterior del aparato, ya que acabaría congelada y se pondría en mal estado, además de que no permitiría un reparto equitativo del aire frío.

¡Cuidado con la ventilación!

Quizá esto es algo que a menudo se nos pase por alto, pero es muy importante comprobar la parte trasera del frigorífico y asegurarse de que nada obstruye los agujeros de ventilación. Si el aire no sale correctamente, la nevera se calienta y consume más energía.

Existe tecnología como el Multi Air Flow, un sistema específico de aire que asegura la buena ventilación para la refrigeración de los alimentos.

Se acabó lo de inspirarse con la puerta abierta

¿Cuántas veces nos quedamos mirando la nevera a ver qué nos apetece picar? Con acciones como ésta y muchas otras como dejar la puerta abierta mientras bebemos agua o mientras la llenamos con la compra que acabamos de hacer, estamos generando un gasto de energía innecesario. Al abrir la nevera, el aire frío se pierde dejando hueco al aire caliente de fuera. Esto hará que sea más difícil enfriar la nevera de nuevo. Controlar la apertura de la puerta de la nevera puede reducir el consumo hasta en un 20% anual.

nevera abierta

Comprueba también que la puerta cierra bien. Son muchas las veces que creemos cerrar la nevera y por error se queda abierta. Esto está relacionado con el estado en que se encuentra el caucho de la nevera.


Controlar la apertura de la puerta de la nevera puede reducir el consumo hasta en un 20% anual.


Te recomendamos comprobar que el sellado de las puertas es correcto, sobre todo si tu nevera tiene unos años. Si no cierra del todo bien, sustitúyelo para evitar la pérdida de aire frío y por consiguiente de energía.

No olvides que si sacas algún producto del refrigerador y luego deseas ponerlo de nuevo, cuanto antes lo hagas, mejor. Así evitarás meter el producto caliente.

No metas comida caliente en el frigorífico

Muchas veces hemos oído que no tenemos que poner alimentos calientes en la nevera, pero la mayoría de nosotros no sabemos el motivo. Son varias las razones por la que debemos dejar que los alimentos se pongan a temperatura ambiente antes de guárdalos. 

  • La primera y más obvia es que hará falta más energía de lo normal para enfriarlo. Si dejamos que los alimentos se enfríen solos, le evitamos ese esfuerzo al refrigerador.
  • Por otra parte, el calor de los recipientes puede dañar el estado del resto de alimentos.
  • En tercer lugar, meter alimentos calientes puede llegar a crear escarcha en las paredes de la nevera debido a los vapores que desprenden. Lo mismo pasa si dejamos los recipientes abiertos, ya que se evaporan y generan escarcha.

Descongela en la nevera

Aprovecha y descongela en el frigorífico. Si sabes con antelación que vas a tener que descongelar alimentos, por ejemplo, para el día siguiente, usa la nevera..

La comida se descongelará de manera un poco más lenta y la baja temperatura del alimento ayudará a mantener fríos al resto, de manera que así se verá reducido el consumo de energía de ese día.

¿Importa el lugar en que ponga la nevera?

Llegas a casa y ahí está, el hueco perfecto para la nevera, hecho a medida. Pero espera, ¿Es realmente el sitio más adecuado para colocarlo? Vamos a comprobarlo.

Como ya hemos comentado, tenemos que procurar alejarlo de temperaturas altas. No sólo se trata de lo que metemos dentro de él, sino de dónde lo situamos. Debemos procurar que esté en un lugar alejado de cualquier fuente de calor externa, como la luz solar directa, el horno o un radiador, ya que todo esto afecta al rendimiento y consumo del electrodoméstico.

Y no te olvides como hemos comentado antes, que tiene que tener una correcta ventilación en la parte trasera, por lo que no es aconsejable meterlo en ningún tipo de armario, ni pegarlo a la pared.

¿Cuál es la temperatura adecuada?

Cuanto más bajas la temperatura, mayor es el consumo. No van a durar más tiempo los alimentos porque bajes más la temperatura. Recuerda que la nevera no debe estar por debajo de los 5ºC. La temperatura perfecta para el congelador son los -18ºC. Nunca por debajo.

Mantén el refrigerador limpio

Limpia el condensador regularmente. Se encuentra en la parte trasera del frigorífico y es la parte fundamental de su funcionamiento.

Limpia la nevera por dentro y quita los elementos como el hielo, polvo o escarcha. Solo limpiando la escarcha puedes ahorrar un 30% el consumo del electrodoméstico.

Descongela el congelador de vez en cuando. Cuanto más hielo, más consumo. Esto es porque la acumulación de hielo aumenta la cantidad de energía necesaria para mantener el motor en marcha. Lo recomendables es hacerlo antes de que se acumule medio centímetro de hielo, no te imaginas cuánto podrías ahorrar con esta acción.

Es increíble lo mucho que podemos ahorrar utilizando correctamente el frigorífico, ¿No os parece?

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